
Portada de El País
Como en la obra de Federico García Lorca, Rajoy en su casa manda guardar silencio. Así abre la portada de El País de mañana. No es difícil establecer similitudes ante un titular así.
Lamentablemente, La Casa de Bernarda Alba no pudo estrenarse hasta 1945 en Buenos Aires.En el teatro PP de la calle Génova se representa desde hace más de una semana una versión contemporánea de esta tragedia sin actos de Lorca: La casa de las Bernardas: con b de Bárcenas.
El papel de las Bernardas, viene representado por Mariano Rajoy, Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. Comienzan la obra pidiendo silencio: silencio por lo que va a pasar. Estos personajes viven en un luto de 8 años, no por la muerte de su segundo marido, sino por el estallido de la burbuja inmobiliaria que les llevó a la crisis.

Bernarda I
Nuestras tres Bernardas son las más ricas del pueblo y viven su casa, en la calle Génova con todas sus hijas. En la obra original son cinco, pero en la adaptación de la compañía PP, hay tantos actores que a Bernarda le han salido hijas por todas partes.
Pepe el Romano, objeto del deseo de algunas de ellas, viene encarnado por el actor Luis Bárcenas, un tesorero que en la adaptación actual es el objeto de la avaricia de las hijas. Lo quieren porque les proporciona dinero en b, de Bárcenas. Esto provoca el conflicto interno en la casa de las Bernardas.

Bernarda II
María Josefa, la madre de Bernarda, es tomada por una loca y Bernarda la encierra de vez en cuando para que no la moleste. Sin embargo es la única que dice claramente la verdad. Este papel lo interpreta Miguel Ángel Revilla, ya que ningún otro actor de la compañía PP ha querido interpretar este papel.

Bernarda III
La Poncia está interpretada por la incombustible Esperanza Aguirre. La Poncia, sirvienta que no disimula el rencor que siente hacia las Bernardas, actua con la seguridad que a las hijas les falta, colaborando al desenalce trágico.

Pepe el Romano
La tragedia se desencadena cuando todo el mundo en la casa acaba sabiendo lo que ocurría con Pepe el Romano. La Bernarda de Lorca intentó quitarlo de enmendio a balazos,pero no pudo, siguió vivo. Sin embargo Adela, la hija menor nunca lo supo y terminó ahorcándose. La obra de Lorca se cierra con un silencio a gritos ordenado por Bernarda.

La Poncia
Así ocurrirá con nuestro tesorero, ni las mismísimas Bernardas, que no logran convencer al espectador de que desconocían la trama del tesorero, van a conseguir ese silencio que tanto ordenan, porque hay silencios que hablan más fuerte que las palabras. De tanto gritar “silencio” todo el pueblo acaba enterándose de lo que pasa en la Casa de las Bernardas:con b de Bárcenas. Aún queda por ver cuántas de las hijas van a terminar asfixiadas por la situación.
La obra de Lorca permaneció invisible a lo ojos de España hasta que se representó en 1950. Todo por culpa de un régimen que aplastó la cultura y el desarrollo del país durante décadas. Por suerte hoy en día no es obligatorio guardar silencio. Los medios hablan y las redes sociales dan voz a la España que esta pandilla de actores mediocres pretende dejar muda. Es aquí donde termina la analogía y comienza la lucha contra un régimen encubierto, uno que guarda poca distancia con aquel que dejó a España ciega, moribunda y sola.
Written
on April 8, 2013