Viajes, lenguas y cultura por Abel Pérez

Mirando atrás

Hay días en que te acuestas con la imagen de una ciudad en la cabeza. Al día siguiente te levantas con la misma imagen y después te encuentras con un vídeo como este, de The Cinematic Orquestra. No puedes evitar echar un vistazo al pasado, a la imagen que tenías de tu futuro, a tus proyectos y a tus ilusiones. Es mejor no preguntarse qué pasó con algunos sueños para que la vida pueda continuar sorprendiéndonos.

Clase fallida

Ha llegado el momento de hablar de una de estas cosas de las que no se debe hablar en público: la clase fallida.

Lo tienes todo preparado desde la semana anterior. Preparas las actividades con el mismo cariño que preparas una rececta para un buen grupo de amigos, alumnos, invitados. En cualquier caso, todo queda en familia. Quieres que disfruten con el plato que les has preparado. Te aseguras de que todos los ingredientes estén en su justa medida: base gramatical en forma de futuro (formas y usos). Ya les suena, pero hay que reforzar y reparsar.  El relleno de tu plato, plagado de sabores y fragancias, es un texto bien escrito, contundente. A ser posible que incluya elementos culturales y una buena dosis de vocabulario.  A continuación lo bañas todo con un buen vídeo: divertido, dinámico, repleto expresiones, gestos y sonidos que acerquen a tus amigos un poco más a tu cultura, esa que amas y que quieres que prueben una y otra vez con distintas recetas.

Entonces, a pesar de que un par de días antes comprobaste el vídeo, a pesar de que ese día has ido al aula media hora antes para asegurarte de que todo está en su sitio, llega el momento de la verdad, ese en que pones el DVD con la confianza de que funcionará bien. Aparece una cookie. “El vídeo que usted intenta insertar pertenece a la región 1. Este sistema pertenece a la región 2. Aceptar/Cerrar”. Vaya m… vaya, vaya, vaya…No aparece la opción “arreglar”. ¿Qué pasa? Intentas abrirlo utilizando otro programa. Resulta que no está instalado. Pero ¿por qué? Si un par de días antes funcionaba… ¡y en el ordenador de tu oficina funciona también! Vas a la tele y tampoco funciona. Hay alguna clavija desconectada o cambiada de sitio.

En ese momento, ese momento que todos los profesores que nos preocupamos por nuestras clases y por nuestros invitados tememos, ocurre: CLASE FALLIDA. Entonces miras a tus invitados con una sonrisa que te devuelven acompañada de un guiño de ojos. “A nosotros también nos pasó el otro día, en una presentación”.

Se sale adelante. Aquí es donde aparecen las famosas tablas, esas que todos adquirimos con la experiencia y que aparecen para sacarnos a flote cuando más se necesitan. Como buen profesional, tienes variaciones de tu propio plato en la despensa, otras actividades que pueden sustituir a la principal llegando incluso a dejar mejor sabor de boca. Nunca se me olvidará esa versión espontánea que interpreté de “Un año de amor” para un curso de verano en Madrid. No obstante, solo tú sabes el esfuerzo y el cariño que habías puesto en tu actividad inicial. Piensas en dejar la tecnología y volver a las clases íntegramente de papel, pero sabes que nuestra realidad tiene forma de http://. 

La única realidad es que  un buen profesor puede dar una clase maravillosa con su voz, su presencia y una tiza. Lo sabemos los que enseñamos y lo saben los que asisten a clase. Si un vídeo falla, se explica, se interpreta e incluso se canta si hace falta. Lo importante, y lo sabemos, es continuar superándose y nunca tirar la toalla.

Buenas tardes.

Thunderstorm

Explosiones, latigazos y juegos de luces anuncian la llegada atronadora de la lluvia. Como tambores de guerra te avisan de su llegada. Cuando te asomas, la ves tan nítida que casi la puedes tocar. Acostumbrado a la tradición occidental que la relaciona con la tristeza y el lamento, intentas ponerte en situación.

Te preparas para realizar un ejercicio de reflexiones melancólicas. ¡No te da tiempo! Después de diez minutos muestra su presencia arrolladora la tormenta imponente, voluptuosa, imparable y enérgica. Como una danza irracional, cambia de dirección, se suaviza o se acentúa al ritmo de tambores hipnóticos. 

Nada de apaciguar y adormecer el ánimo: lo excita y lo refresca. Quieres reír, gritar y saltar. Cuenta atrás: veinte minutos y dos opciones. La primera, cobijarte y cerrar los ojos. La segunda, dejarte llevar y, ¿por qué no? bailar con ella.

Sueños

¿Has probado alguna vez un Sonho de Lisboa?

Delicia, delicia, así usted me mata… ;)

Me costó muchísimo sacarme el carnet de conducir. El teórico lo conseguí a la primera, pero el práctico, tardé bastante más. Con mi personalidad espídica iba a los exámenes como un flan y me cateaban en recorridos facilísimos. La presión del examen es mucha. -Abel, no te veo preparado. Así no debes hacerlo nunca. Un examinador nunca te va a aprobar así. Estás muy verde -Cuando me saqué el carnet, me había dejado tanto dinero y tanto esfuerzo allí que no quise volver a saber más, ni de la autoescuela, ni de coches, ni de ese profesor tan pedagógico.

Me llamo Abel Pérez y me saqué el carnet porque la sociedad me obligaba. Nunca entendí por qué necesitaba tener el carnet en una ciudad en la que el transporte público funciona tan bien como en Madrid. Además, conducir no era lo mío… ya me lo dijo mi profesor de autoescuela. Aún así, una vez embarcado en ese reto, lo único que uno puede hacer es terminar lo que empieza.

Desde que me saqué el carnet conduje pocas veces. Tenía tanto respeto al coche y a la carretera que hacía todo lo posible por no tener que conducir. Cuando me concedieron el lectorado en Pretoria la voz de mi conciencia, la voz de mi tía Eugenia, la voz de mi madre, de mis amigos y de muchos más me dijeron:

- Vas a conducir. Tendrás que hacerlo aunque no te apetezca.

- Bueno, quizá no me haga falta. Probablemente pueda vivir cerca de la universidad y no tenga que coger el coche.

- Sí, pero tendrás que ir a otros sitios. No puedes vivir dependiendo de la gente.

- Por lo que dicen en Internet, durante el día se puede caminar por algunas zonas de Pretoria sin peligro.

- Ya, ¿pero qué pasa cuando se haga de noche? ¿Te quedarás en casa o esperando que te lleven a todos lados? A mí también me resultaba más cómodo ir de copiloto. Pero una vez me dieron trabajo donde Cristo perdió el mechero y tuve que conducir. Y no pasa nada, te lo aseguro.

- Ya, pero tú eres más tranquila que yo, que soy puro nervio y me da un poco de…

- Cuando llegues, conducirás, ya lo verás.

- No sé, ya lo veré, ya lo veré, ya lo veré…

Al llegar vi que podía vivir sin utilizar el coche. Respiré tranquilo. Que si un paseo por aquí, que si un comitaxi por allí, que si me vienen a buscar, que si me vienen a recoger, que si el Gautrain… pero lo cierto es que es más útil tener coche. No tanto por el tema de la seguridad como por el estilo de vida. Las ciudades están diseñadas al estilo de Estados Unidos: rectangulares, con grandes carreteras y con calles que la mayoría de las veces, si tienen aceras en un lado de la calle, no las tienen en el otro. 

Aunque vivas en Hatfield donde hay restaurantes, tiendas, discotecas, gimnasio, cine y mucho más de lo básico para vivir, necesitas ir a casa de la gente, a otras zonas, explorar y descubrir el mundo. Por eso, justo la semana pasada, decidí alquilar un coche.  

El planteamiento era que si no lo utilizaba en todo el mes lo devolvería. Mi  objetivo era usarlo por Pretoria y quizá al final del año atreverme a ir a Johannesburgo en coche. Cinco días más tarde estaba conduciendo por el centro de Joburg, por el lado contrario y con una tormenta a la vuelta que no sabía si conducía o navegaba.

No pasó nada. Volví tranquilo. Si conduces con cuidado llegas al final del mundo. Las vistas son maravillosas y las barreras se superan. Si hace un año me hubieran dicho que iba a estar conduciendo por Johannesburgo hubiera respondido que viven en una realidad paralela, pero la realidad llegó y me la comí con patatas. Pero ojo, pienso seguir caminando, de día y de noche, hasta donde pueda llegar. No tanto por comodidad como por ideología. Pero eso es en otro capítulo.

¿Prefieres la noche o el día? En Pretoria, y en Sudáfrica en general, el amanecer es el despertador natural de todo el mundo. La luz marca los horarios y la vida de los ciudadanos. A las 5:00, un poco antes de que amanezca, ya están abiertos los gimnasios. A partir de esa hora puedes ir a clase de “ride” o spinning. También puedes hacer “killer abs” o abdominales. Es la hora punta. Se rifan las bicicletas y tienes que hacer cola para montar en las cintas de correr. Los fines de semana también se organizan eventos en Pretoria, como el Maratón universitario del fin de semana pasado, que empezó a las 6:00. Los espectadores que jalean a los corredores te despiertan con sus gritos y piensas “Ha llegado la hora. Vamos a empezar el día.” ¿Es que la vida nocturna no existe? Claro que sí. Pero de ella hablaré otro día.

La primera clase en la universidad es a las 7:30, pero normalmente los profesores llegamos media hora antes para tenerlo todo perfectamente preparado. A las 13:30, con un hambre canina bajo a comer algo antes de seguir trabajando, aunque mucha gente come antes, sobre las 12:30.

En un día sin complicaciones te da tiempo a ir al gimnasio sobre las 17:00, la otra hora punta, si no has ido por la mañana. Los cines tienen sesiones a las 16:00, a las 18:00 y a las 20:00. Además tienen hora golfa, a las 22:00. Los restaurantes están a rebosar desde las 19:00. Sin embargo la gente que cena en casa con niños lo suele hacer sobre las 17:30 ó 18:00, para después sentarse a ver las noticias de la noche, que empiezan a las 19:00. La gente que vive sola suele cenar después, sobre las 19:30 o las 20:00. Por lo que veo, por aquí suelen acostarse antes de las 22:00, para poder levantarse de nuevo antes de las 5:00 e ir al gimnasio.

Con los horarios que llevamos los españoles a veces no resulta fácil adaptarse a esta rutina. Alguna vez me sorprendo a mí mismo bajando a poner la lavadora  a las 21.00, antes de preparar la cena. Cuando bajo me cruzo con el vecino que me saluda extrañado mientras me pregunta “ ¿Qué? ¿Otra lavadora nocturna? ¿Has cenado ya?”. Me guiña un ojo porque sabe que no es así. Sonrío, levanto las cejas y respondo “Ya sabes, horarios españoles”.  Sin embargo me voy acostumbrando a acostarme a las 22:30 hora sudafricana (21: 30 hora española) muerto de sueño porque yo también quiero levantarme temprano y vivir el día.

 

Botas blancas

Siempre está cuando la necesitas para darte un abrazo y alegrarte un poco el día. Da igual que estemos a miles de kilómetros. Sigue acompañando y compartiendo el tiempo que tiene con los demás. Cada vez que la veo me cuenta las últimas novedades de los conciertos de Pablo Alborán, David Pop y otros artistas. Tiene ya una gran colección de fotos con ellos, pero para mí la artista es ella. Por eso le pedí que se hiciera esta foto conmigo en El Juglar. Desde Sudáfrica te mando mil besos, María Camaño, la de las botas rojas o blancas, la del Event, la de siempre.

¿Qué es un cuadrilátero? Según la RAE es esto:

Cuadrilátero: (Del lat. quadrilatĕrus).1. adj. Geom. Dicho de un polígono: De cuatro lados. U. t. c. s. m.2. m. Espacio limitado por cuerdas y con suelo de lona donde tienen lugar combates de boxeo y de otros tipos de lucha.”

Según José Carlos Ruiz un cuadrilátero es lo siguiente:

1.A se enamoró de B desde el primer momento en que la vio”.

2.B ama a C, al que considera el hombre de su vida”.

3.C nunca ha tenido una familia. Desde que llegó a la ciudad, solo piensa en su vecina D, una famosa violinista”.

4.D siempre ha estado enamorada de A, su antiguo profesor del conservatorio. Nunca se lo ha dicho”.

No puede estar más claro. Pero, ¿desde cuándo las relaciones humanas van en línea recta? Sería muy sencillo que las relaciones humanas fueran vectoriales, líneas rectas que surgen a partir de dos fuerzas y que se desarrollaran de manera constante. La realidad es que las relaciones humanas dan vueltas, van marcha atrás, giran, frenan, aceleran, dan saltos… No siempre se expresan de una manera brillante, abierta y nítida. A veces las líneas no se encuentran en la misma dirección, no van en el mismo sentido. A veces el amor no es correspondido. Así lo podemos ver en este cortometraje escrito por José Carlos Ruiz y protagonizado por Jordi Dauder, Ángeles Measo, Mathieu Amalric y Silvia Marsó.

SOuth WEstern TOwnships

YOU WILL REMEMBER ME

AND I WILL REMEMBER YOU

A puro grito y en silencio

Los Niños Mutantes versionaron “Como yo te amo” de Raphael. Lo comparto con vosotros, si os gusta este día como si no. 

Como yo te amo,
como yo te amo,
convéncete, convéncete,
nadie te amará.

Como yo te amo,
como yo te amo,
olvídate, olvídate,
nadie te amará,
nadie te amará,
nadie, porque …

Yo te amo con la fuerza de los mares,
yo te amo con el ímpetu del viento,
yo te amo en la distancia y en el tiempo,
yo te amo con mi alma y con mi sangre,
yo te amo como el niño a su mañana,
yo te amo como el hombre a su recuerdo,
yo te amo a puro grito y en silencio,
yo te amo de una forma sobrehumana,
yo …

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